El reto
Nos buscaron pidiendo «una página más moderna». En la primera reunión quedó claro que el sitio era el síntoma, no la enfermedad: recibían visitas, pero casi todas las cotizaciones que pedían eran de proyectos pequeños, mal presupuestados y a kilómetros de lo que el estudio sabía hacer.
Su portafolio mostraba cincuenta obras ordenadas por fecha, sin contexto ni presupuesto. Un cliente corporativo entraba, no encontraba nada parecido a su caso y se iba. Uno particular entraba, veía una casa bonita y escribía pensando en un precio que el estudio jamás podría cobrar.
No tenían un problema de diseño. Tenían un problema de a quién le estaban hablando.
Lo que encontramos
Antes de tocar nada, revisamos dos años de analítica, entrevistamos a cuatro clientes anteriores y leímos los correos que llegaban por el formulario. Tres cosas saltaron de inmediato:
- El 70% del tráfico llegaba desde el celular, donde el portafolio era prácticamente ilegible.
- Los clientes que más facturaban no habían llegado por la web, sino por referidos: nadie estaba capturando esa credibilidad.
- La palabra «sostenible» aparecía una sola vez en todo el sitio, y era justo lo que los diferenciaba.
La estrategia
Decidimos dejar de mostrar obras y empezar a mostrar decisiones. Reordenamos el portafolio por tipo de cliente —vivienda, corporativo e institucional— y pusimos el proceso al frente: cómo trabajan, qué preguntan antes de dibujar, cómo controlan el presupuesto.
También tomamos una decisión incómoda: publicar rangos de inversión por tipo de proyecto. El estudio se resistió durante una semana. Fue lo que más impacto tuvo, porque filtró a quien nunca iba a poder contratarlos y dio confianza a quien sí.
Antes
Portafolio cronológico de 50 obras sin contexto.
Sin mención al precio ni al proceso.
Formulario genérico de tres campos.
Después
12 casos seleccionados y ordenados por tipo de cliente.
Rangos de inversión y proceso explicados.
Formulario que pregunta escala, terreno y plazo.
Qué construimos
Una identidad más sobria, un sistema de fichas de proyecto reutilizable y un sitio de siete páginas que el equipo puede actualizar solo. La sesión de fotos se rehízo con criterio: menos renders de catálogo, más obra real y detalle constructivo.

Entregables
- Manual de marca ligero: logo, paleta, tipografía y tono de voz.
- Sitio de siete páginas con gestor de contenidos.
- Redacción completa y guion para la sesión fotográfica.
- Analítica configurada y un tablero mensual de seguimiento.

Lo que aprendimos
Publicar precios asusta a todo el mundo hasta que se hace. En este caso redujo a la mitad las conversaciones que no llevaban a ningún lado y subió el tamaño promedio de los proyectos que entraron.
También confirmamos algo que repetimos siempre: un portafolio no es un archivo de todo lo que has hecho. Es una selección argumentada de lo que quieres volver a hacer.